22/9/17

Heaven's Vault




Heaven's Vault, de Inkle Studios,  es un juego narrativo, una novela gráfica con elementos de juego e interactivos, muy bien desarrollada y cuidadosamente dibujada. Narra la historia de Aliya Elasara, una arqueóloga que explora el pasado de Nebula y a la que acompaña su robot Six. Combina imágenes planas con simulaciones 3D.  Utiliza el lenguaje Ink especializado en generar narrativas.

Para más información, puede consultarse este enlace. Su página de Facebook puede verse en este otro enlace.










 

20/9/17

Esculturas en libros





El artista Yuto Yamaguchi crea auténticas maravillas con libros viejos, recortando cada página con mucha paciencia y precisión de modo que, al pasar las hojas, se observan motivos, textos y figuras extraordinarias. Auténticas esculturas en papel, conseguidas a base de apilar capas que, además, muestran un comportamiento dinámico y cambiante cuando se mueven las páginas.

Aquí, en este enlace, la página de Instagram del artista.






18/9/17

Circle, Infinity





Circle, Infinity, del colectivo artístico japonés teamLab, es una instalación interactiva de realidad virtual en la cual el usuario, portando unas gafas 3D, puede escribir en el espacio caligrafías inventadas y deambular por entre ellas. Muchas de las "letras" creadas en el vídeo promocional recuerdan a la caligrafía compleja de la película Arrival.





16/9/17

Tú y la física cuántica






Siempre sentí que era un milagro que quisieras estar conmigo, más aún que me amaras. Por intuición, sabía en lo más íntimo de mí que era una casualidad, el azar haciendo que me tocara la lotería, una chispa efímera de suerte brillante en el mar anodino de la vida. 

Ahora, sé que esa intuición es una verdad académica, que todo fue pura fortuna y que, también inexorablemente, tuvo que acabar porque las leyes de la naturaleza así lo estipulan. Para esto está la ciencia, para desengañarnos, para ponernos en nuestro sitio. Como esos ingenuos inventores que, de tanto en cuanto, muestran al mundo un mecanismo que tiene movimiento perpetuo. Engañan a unos cuantos durante unas pocas semanas y se engañan a sí mismos hasta que la segunda ley de la Termodinámica les cae encima aplastando sus sueños y deteniendo el cachivache que creían inmortal. Las leyes del mundo son como las romanas, Sed dura, sed Lex. Y punto pelota. No hay manera de saltarse lo que el universo ha parido.

En el último siglo, la física ha progresado una barbaridad, hasta el punto de que hoy los científicos piensan que han dado con un modelo de cómo está construido el cosmos, un arquetipo al que por algo denominan estándar, y que explica desde las infinitas e invisibles colisiones entre átomos hasta por qué los elefantes se abanican con sus orejas, pasando por el tornasol de los amaneceres o el aroma de un café caliente. Sale un experto, a poder ser con cabellera larga, bien peinada pero casual, y adorna la explicación con millones de fórmulas y enrevesadas cábalas sobre el álgebra de Lie. Y uno se queda con la boca abierta, sin pensar siquiera que eso va con él, sin percatarse de que, a pesar de que todo suena a arameo y está más allá de la comprensión del mortal medio, la física cuántica le va a aplastar un día, más pronto que tarde; que el dichoso modelo estándar le va dar una bofetada que ni Manny Pacquiao de mala leche sobre el cuadrilátero del Madison Square Garden.  

Según la física cuántica de hoy en día todo el universo está construido sobre dos cositas de nada. Por un lado, el continente, el espacio-tiempo, el saco dentro del cual todo lo demás ocurre. Por otro lado, campos cuánticos, el contenido, que ocupan cada pequeño lugar del contenedor. Y no hay más. Vamos, como cuando uno va a su Banco para firmar la hipoteca y le piden un seguro de continente y contenido. Dios debe haberse hecho uno con Asuritas Inc para el espacio-tiempo y los campos, no sea que algún diablo le estropee su obra. 

Los que tenemos poca idea de esto pensaremos que ni harto de grifa podemos creerlo, que hay muchas más cosas; que hay jazmines y abejas que liban, montañas de cumbres nevadas y océanos de olas encrespadas, nubes caprichosas y bergantines a vela, amores y pupilas que anhelan, buenas personas y malnacidos, luceros en la noche y sinfonías de Mahler, tú y yo. Pues no, queridos, todo esto sale del espacio-tiempo que todo lo contiene y de los dichosos campos cuánticos que forman todo lo demás.

Todo lo que vemos y sentimos está hecho de átomos. Y estos, a su vez, de partículas más pequeñas – los electrones, los quarks-, bien juntitos por otras partículas que los unen- los bosones, los gluones, les llaman- y hasta la luz está compuesta de cositas que llamamos fotones. ¡Amigo!, llegamos al quid ahora. Todas esas partículas no existen en realidad. En verdad, son todas ellas vibraciones y excitaciones de los campos cuánticos. 

¿Que usted cree ver un átomo con veinte electrones? Error. Son sólo veinte temblores del campo electrónico. ¿Que usted cree ver una estrella titilando? Pues no, son trillones de excitaciones del campo fotónico. ¿Qué siente que le cae un pedrusco en la cocorota? Son bosones que dan masa a lo que le cae. Y así hasta el aburrimiento. Sólo campos cuánticos. 

Y son esos jodidos los que han hecho que te vayas, que me dejes aquí, más perdido que Robinson en medio del océano.

Yo creía verte, acariciarte, gozar con tu cuerpo, sentir con tu mirada, aprender con tu charla pero, en realidad, era todo una ilusión. No existe nada de esto. Sólo campos vibrando, un Parkinson cósmico.

Un cuerpo humano tiene, de media, unos 7 elevado a la 27 átomos, o sea un siete seguido de 27 ceros. Tela marinera de cantidad, un número inabarcable para todos nosotros. Y, claro, cada átomo – hidrógeno, carbono, calcio, nitrógeno, oxígeno, fósforo y demás zarandajas- tiene dentro un montón de electrones, quarks, gluones y bosones… vamos que, lo que se dice partículas, rondarán los 10 elevado a 40, un 1 con cuarenta ceros detrás, diez mil sextillones. ¡Para flipar en colores, vamos! Y ya acabamos de explicar que esos
10.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000 elementos son otras tantas vibraciones de unos pocos campos cuánticos.

Entonces, ¿cómo coño podíamos querernos más tiempo? ¿cómo diantres podíamos luchar contra semejante destino? ¿Cómo pude ser tan imbécil al pensar que era para siempre?

Imagínate.

Tus diez mil sextillones de vibraciones vagaban por el espacio-tiempo sin ton ni son. Y mis 10.000 sextillones surcaban ese mismo continente sin tener ni idea de qué deparaba el futuro. Y, de pronto, los dos enormes globos de oleaje cuántico se juntan, chocan entre sí; lo improbable se hace realidad, dos nubes que tremolan y se entremezclan para formar una sola que vibra casi al unísono, como los estorninos cuando vuelan. ¡Plofff!  Surge una chispa divina, como un conejo que sale de una chistera, una bola casi infinita de oscilaciones armónicas y coordinadas, como cuando un dedo húmedo circunda el borde de un vaso o las cuerdas de un arpa bien temperada entran en resonancia. Entonces, las trepidaciones aleatorias de los campos cuánticos bailan cercanas y juntas, se tornan amor, juego, deseo, darlo todo, quererlo todo, mis ojos cimbreándose en los tuyos.

Entendiendo esto, resulta evidente todo lo demás. ¿Quién, en su sano juicio, puede esperar que 20.000 sextillones de vibraciones se mantengan oscilando en resonancia, juntas, ensambladas por el azar, jugando entre ellas, más allá de un corto tiempo, siempre exageradamente breve? Nadie. Es como esperar que las pompas de jabón se queden flotando en el cielo de la tarde, que el viento deje de fluir o que las olas del mar se detengan. Es una quimera que sólo los hombres – más ondulaciones inermes que se creen inteligentes y son sólo escalofríos de la naturaleza- sueñan. 

Los campos cuánticos son muy suyos y, enseguida, se desplazan, cambian su frecuencia, se desorientan y se degradan en otros temblores que nada tienen que ver con los anteriores. Y, en ese momento, que siempre ocurre muy pronto, demasiado pronto, tus excitaciones se marchan por donde vinieron, las mías se quedan solas en este espacio-tiempo que resulta más árido que nunca, frío y amenazador.

Me pregunto por dónde andarán ahora tus oscilaciones, si se habrán cruzado con otras. Tengo celos de que otras excitaciones te hayan hecho resonar mejor que las mías, que se hayan entrelazado con más armonía, con más potencia, que pervivan en el tiempo más que lo que las nuestras lo hicieron. Es tan inmenso el espacio-tiempo y son tan egoístas los campos cuánticos que nos obligaron a separarnos, y eso duele. Pero duele mucho más saber que la probabilidad de que nuestros 20.000 sextillones de ondas se vuelvan a entreverar, en un preciso lugar del espacio-tiempo, es casi cero. Qué tristeza.

Un amigo me ha dicho que no desespere, que la física cuántica también habla del gato de Schrödinger, ese que puede estar a la vez vivo y muerto, de la incertidumbre en todo lo que ocurre, de que a veces las vibraciones de los campos cuánticos hacen dos cosas simultáneamente, para fastidiar más que nada. 

Quién sabe. Quizá nuestro afecto esté muerto y vivo a la vez. ¡Qué sé yo! 

Odio la física cuántica.






15/9/17

Papo & Yo





Papo & Yo, es un juego narrativo para la PlayStation, dirigido por Vander Caballero, y otras plataformas. Si bien, sigo creyendo que los juegos no son literatura digital por cuanto que en ellos lo que importa son las reglas, el finalizar el juego y obtener el objetivo sin que el texto o la historia tengan mucha importancia (si se mantienen las reglas y mecánica pero se cambia la historia, no hay variación ninguna en su uso), este juego tiene algunas características que lo hacen interesante como el que se muestran relaciones humanas entre los personajes (bien sea Quico, el protagonista, sus familiares o los monstruos que imagina) a base de algunos textos, algunas voces e imágenes. Asimismo, la trama es mucho más cercana al ser humano y la literatura por cuanto que, en definitiva, trata de como una persona vive su niñez y adolescencia, con su mezcla de realidad y fantasía, de sueños y decepciones. Tiene una interesante banda sonora. 


Existe en 6 idiomas.


 Puede comprarse en Amazon.






Evento "El autor en el nuevo mundo de la edición"



Como ya se anunció en su momento en Biblumliteraria, se celebra hoy en Bilbao, concretamente en el centro Azkuna-La Alhóndiga, el evento "El autor en el nuevo mundo de la edición" correspondiente al año 2017, en el transcurso del cual se pasará revista a la situación actual del audiolibro, la autopublicación, el futuro del libro en papel o cómo afecta la digitalidad a las ferias del libro, entre otros temas.


Para más información puede accederse a este enlace.



14/9/17

Conjunto de poemas hipertextuales





Mary Anne Breeze presenta un conjunto de varios poemas hipertextuales contenidos en una sola web, poemas que juegan con gráficos, control del tiempo y cierta interactividad al poder saltar entre pantallas jugando con los enlaces que contienen las palabras. no obstante, algunos enlaces ya no están activos. 

Puede leerse desde este lugar.



13/9/17

The relief of impact




The relief of impact, de Ghoulnoise, es un juego hipertextual que narra una historia inquietante en la que la parálisis durante el sueño juega un importante rol.

Sobre una pantalla que se asemeja a un televisor en donde aparece el ruido espurio de las interferencias, se van presentando fragmentos de la historia que mediante palabras enlazadas o elecciones entre opciones van dando paso a sucesivos párrafos.
El decorado es minimalista, siendo el texto lo que realmente importa. 

Puede leerse desde este enlace. Puede donarse una ayuda desde aquí.


12/9/17

Smooth Second Bast



Smooth Second Bast@rd es un poema interactivo sobre pantalla táctil que habla sobre la procedencia y las raíces. A medida que el lector/usuario interacciona con los gráficos y las palabras, estas van creando frases que, tras un momento, se rompen y, con unas u otras velocidades, pierden las palabras que toman propio movimiento.

Puede descargarse desde la App Store.




11/9/17

E-reader que resiste el agua





El Kobo Aura H2O edition 2, es un lector electrónico de libros cuya particularidad principal es que resiste el agua. Además, dispone de un sensor que adapta la iluminación sobre la pantalla en función de la luz ambiental tanto en intensidad como en color, de modo que la adecua a la hora.

Su estanquidad cumple el nivel IPX8 lo que da para aguantar una hora a dos metros de profundidad. No creo que nadie lea mientras bucea pero, al menos, servirá para que no se estropee con las salpicaduras si leemos cerca de una piscina llena de niños o se nos cae un refresco sobre él. 

La resolución de pantalla táctil es de 265 ppp y el tamaño de la misma es de 6.8". La tecnología es de tinta electrónica. La memoria es de 8gigas. Puede leer formatos EPUB, EPUB3, PDF, MOBI, JPEG, GIF, PNG, BMP, TIFF, TXT, HTML, RTF, CBZ, yCBR. Dispone de conexión Wifi y micro USB.

Más información en este enlace.


10/9/17

Yarn



Yarn es una aplicación para teléfonos móviles y tabletas Android que genera historias cortas simulando una conversación entre personas. Una chat fiction.

Cada historia, así, se desarrolla mediante mensajes espaciados en el tiempo como si uno fuera un voyeur que puede leer el whatsapp de otras personas. Hay relatos breves de todo tipo, unos decentes, otros muy malos, algunos buenos. 

Para descargar la aplicación y subscribirse a Yarn puede usarse este enlace.